Familias de Acogimiento en América Latina: Experiencias

Reunión de intercambio con familias de acogimiento del programa de Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina.

 

Acompañados por el equipo de acogimiento familiar, Relaf tuvo una reunión de intercambio de experiencias con tres familias de acogimiento de la ciudad de Ushuaia:

Pety, Elida y Nelida son tres mamas de acogimiento, cada una con una historia llena de amor y compromiso con los niños que están bajo su cuidado y con hermosos recuerdos de los tantos otros que han pasado por sus casas. Las tres están casadas, y tienen hijos. Todos los miembros de sus familias, las apoyan y hacen que esta experiencia sea posible.

Pety y Elida fueron las “voces experimentadas” del encuentro. Pety hace años que acoge a una adolescente y a  sus tres hijos de 3 y 4 años, y de 6 meses, pero ya ha acogido a otras adolescentes con las que aún al día de hoy sigue en contacto, como referente afectiva.

Elida, por su parte, hace más de 15 años que es mamá de acogimiento. Con su familia, han decidido acoger únicamente bebés, y lo hacen con mucha dedicación y entusiasmo. Cuentan la satisfacción que sienten cuando los bebés que acogen se van de su casa para ir a su familia de origen o una familia adoptiva y relata lo importante que es para el bebé que haya una interacción fluida entre ambas familias.  Actualmente están cuidando una hermosa beba.

Finalmente, Nélida se convirtió en familia de acogimiento sin planificarlo, como ella dice, la vida la puso en ese lugar. Acoge a un bebé de un vecino. El señor, además, tiene otros hijos a quienes Nelida cuida durante el día. Aunque repentina, la experiencia para Nelida es muy positiva. El lazo que ha establecido con el bebé hace que hoy ella manifieste que va a cuidar de él hasta que sea necesario, sin importar cuánto tiempo sea valorando la necesidad de un buen cuidado para él.

Escucharlas nos conmueve y nos ratifica lo importante que un cuidado estable y apropiado en un ámbito familiar es para el desarrollo de un niño, especialmente en los primeros años de vida. Las tres son personas trabajadoras, cuyas vidas están forjadas en el esfuerzo personal y por los demás. Agradecemos a las tres el habernos trasmitido sus vivencias sobre tan extraordinaria tarea por los niños, niñas y adolescentes privados de cuidado parental en Ushuaia.

 

 

Primer encuentro de familias acogedoras y madrinas.

 

Por: Gabriel Bieniawski
Coordinador del Programa de Acogimiento familiar
Ieladeinu- Argentina

gabrielb@ieladeinu.org

 

 

El Día martes 14 de diciembre de 2010, se llevó a cabo en Ieladeinu el primer encuentro de familias acogedoras y familias madrinas. Participaron del mismo siete familias acogedoras y 8 niños en acogimiento o padrinazgo. La propuesta fue celebrar un año intenso de trabajo y emociones, que sirviera como disparador para que el año próximo comience a funcionar el grupo de apoyo para familias acogedoras.
Es de resaltar la ansiedad y la alegría con que las familias esperaron este momento. El clima fue distendido y emotivo. Una familia acogedora refirió, al terminar el encuentro:

“Recién ahora, que me vi reflejada en muchas de las familias de este encuentro, tomo conciencia de lo importante que es, lo que estamos haciendo”.

El encuentro constó de tres momentos. El primero, las Familias acogedoras, junto a los niños acogidos, se presentaron de una manera diferente. La consigna fue que las familias presentaran a los niños y adolescentes y que estos a su vez presentaran a la familia que los acogía. Era un momento mágico para todos, era ver en una instantánea lo que la solidaridad, el amor y el compromiso social pueden hacer en los chicos, quienes no viven con sus familias, pero tienen familiaridad. Los mas chiquitos corrían por el salón gritando, dando vida y sentido al encuentro . .
En un segundo momento los chicos se separaron de los adultos. La consigna para los primeros era: Disfrutar, reírse, jugar…¡ser niño! Los adultos realizaron una actividad para enmarcar como sería el grupo de padres que comenzará, seguramente, con el inicio del año escolar.
El tercer momento volvió reunir a todos en una actividad en común. El objetivo que esta actividad tenía era el que las familias y los niños pudieran visualizar el delicado equilibrio que tiene un acogimiento. Como, es un arte, el integrar a un niño o adolescente a una trama familiar ya existente.

Como en todo encuentro, enmarcado en una institución judia, no podía faltar el lejaim (brindis tradicional) que expresa con la mayor exactitud, lo que el programa de Acogimiento Familiar busca. “Lejaim” significa por la vida, “acogimiento familiar” ¡también!


 

Familias en Guatemala

 

Programa de Familias Sustitutas de la Secretaría de Bienestar Social de Guatemala.

 


La Secretaría de Bienestar Social de Guatemala tiene un programa de acogimiento familiar llamado “Familias Sustitutas”. Este programa es muy importante ya que brinda cuidados familiares a niños cuyas familias por distintas razones no pueden hacerse responsables de dicho cuidado. Las Familias Sustitutas actúan hasta tanto se resuelva la situación que dio origen a la separación familiar o se decida la adopción del niño, niña ó adolescente por otra familia. En este sentido, las Familias Sustitutas tienen un rol temporal fundamental en la vida de estos niños, ya que brindan amor, cariño y contención en momentos de mucha dificultad.
Hoy son aproximadamente 30 los niños, niñas y adolescentes en acogimiento familiar en distintas regiones de Guatemala. Realmente un numero pequeño si se compara con los casi 700 niños entre 0 y 18 años institucionalizados en el “Hogar Solidario”, una institución total que vulnera el derecho de los niños a vivir en familia y comunidad, y que va en sentido contrario a la adecuación de los cuidados alternativos que en la región se está impulsando a la luz de las Directrices de Naciones Unidas sobre las modalidades alternativas de cuidado de niños.
A pesar de esta preocupante situación, apostamos a que el programa de familias sustitutas se fortalezca. Actualmente se encuentra en revisión para poder mejorar y seguir creciendo. Fue por ello que Relaf estuvo en Guatemala. Allí, fueron tres las familias de este programa que nos abrieron las puertas de su casa y compartieron con nosotras su experiencia. Nuestro más sentido agradecimiento a ellas por su comprometida tarea.

 

 

 

Compartimos dos bellas historias e imágenes de ellas.

 

La experiencia de Lidia y su familia.


Lidia y Ronald son matrimonio hace muchos años. Tienen un hermoso hijo de diez años llamado Ronald Ulises. Ellos trabajan en un negocio familiar a poca distancia de su hogar, y el niño concurre a la Escuela obteniendo muy buenos resultados. En el momento en que los conocimos, él ya estaba disfrutando de sus merecidas vacaciones.
Son una familia de mucha fe cristiana. A través de la Iglesia han conocido el programa de Familias Sustitutas un día en el cual una de las Trabajadoras Sociales del equipo fue a presentarlo. A partir de allí se sintieron convocados a tan trascendental tarea y tras haber sido evaluados, les fue entregada en acogimiento a los dos días de nacida, una hermosa niña que ya tiene siete meses. Su nombre es Laura María. Su peso al nacer estaba al límite de lo adecuado, pero hoy se la puede ver saludable, sonriente y llena de vida. Se sienten muy acompañados, su comunidad los ha apoyado en la decisión y ha sido un importante sostén emocional en la tarea. El equipo del programa también los apoya, no sólo con un pequeño ingreso para cubrir los gastos básicos de la niña, sino también a través de encuentros en los que se los orienta, escucha y supervisa.
La familia es consciente del importante rol que cumple en el crecimiento de la niña, cuidando de ella con muchísimo amor y dedicación. La familia entera ha acogido a Laura María. Se lo puede ver a Ronald Ulises ayudando a su mamá con los juguetes y pañales de la beba y acomodándole el moñito del vestido cuando se le deshace. Son claras muestras de amor. La beba sabe devolvérselo con enormes sonrisas.
En este momento Lidia y su familia se encuentran a la espera de que el Juez a cargo tome una decisión final en relación a la búsqueda de una solución estable y definitiva para la vida de Laura María. Todos saben que en un futuro próximo llegará la hora de la despedida, pero tienen la certeza que el momento de dolor pasará si se aferran al hecho de saber que algo bueno hicieron por ella. Lidia afirma que “…si Dios decide que se vaya, será a un lugar mejor…”. Sin duda esta hermosa familia dejará una huella de amor inborraba en la vida de Laura María.

 


La experiencia de Blanca Rosa y su familia.


Blanca Rosa vive con su marido Edwin en Chimaltenango. Tienen un hijo de 18 años y una hija de 26. Ya ninguno de los dos vive con ellos, hace un tiempo se fueron de la casa de sus padres para formar sus propios hogares.
Blanca cuenta que a lo largo de su vida siempre ha tenido la virtud de cuidar niños. Lo ha hecho en varias oportunidades, cuando vecinas trabajadoras, le encargaban el cuidado de sus hijos durante el día, hasta su regreso al hogar luego de la jornada laboral. Algunas de ellas le daban algún dinero a cambio. Otras sólo leche y pañales para el niño. Pero más allá de eso, siempre emprendió la tarea con amor y dedicación.
Fue a través de una vecina que conoció el Programa de Familias Sustitutas. Doña Virginia, como Blanca Rosa la llama, tiene un pequeño negocio familiar en el cual vende leche. Un día de los tantos en los que Blanca Rosa se acercó a la tienda, al llegar a la misma dos niños se encontraban allí con ella. Al preguntarle Doña Virginia le contó que ella y su hija estaban cuidando de estos niños por un tiempo a través del Programa de Familias Sustitutas y fue ella quién le trasmitió su experiencia y le trasmitió el entusiasmo por el rol temporal de cuidado tan importante que cumplen estas familias. Fue así como Blanca Rosa y Edwin se presentaron en el programa y fueron evaluados. Tiempo después Blanca Rosa fue llamada de urgencia por el equipo del programa, para preguntarle si estaba dispuesta a acoger a un niño llamado Mynor Leonardo de tan sólo dos añitos de edad. Ella en ese momento estaba en la Antigua haciéndose unos exámenes médicos, la pasaron a buscar por allí y la llevaron al Juzgado donde se encontraba el niño en la ciudad de Guatemala. Dos años y cinco meses han pasado de aquel día y mucho ha pasado en este tiempo. Mynor está muy bien, es un niño alegre, cariñoso, juguetón. Blanca Rosa es una persona muy importante para él en este momento, el cuidado que en su casa recibe le permite crecer fuerte y sano. Tiene su cuarto lleno de juguetes, pero sus preferidos son la pelota y un oso de peluche que lo supera a él mismo en altura.
En este momento, Mynor y su familia sustituta se encuentran a la espera de una audiencia definitiva con el Juez a cargo. Se está trabajando para poder reintegrar a Mynor a la familia extensa. Su abuela está en contacto con él y es quien está dispuesta a cuidarlo. Blanca Rosa sabe que habrá que despedirse, pero afirma desde el corazón que siempre estará para él, cuando él la necesite.

 

 

La experiencia de la Delia y su familia.
Delia vive en Chimaltenango con su marido Efraín Fidel y tres de sus seis hijos. Los otros tres ya se han casado y han formado sus propios hogares. Incluso una de sus hijas ya es mamá, por lo que la señora Delia está feliz de ser abuela y de cuidar a su nieto cuando su hija sale a trabajar.
Delia trabaja en su casa cocinando tortillas y vendiéndolas a los vecinos que ya la conocen. Los tres hijos que aún viven con ella la ayudan en el emprendimiento atendiendo a los clientes y entregando los pedidos. Efraín Fidel es albañil y además cultiva una porción de tierra que les pertenece.
Delia tomó conocimiento del Programa de Familias Sustitutas a través de una vecina llamada Virginia que, junto a su hija, tienen a su cargo el cuidado de dos niños. Virginia le trasmitió su experiencia y la presentó al equipo del programa. Delia, pensando en que sus hijos ya eran grandes y que ella disponía de tiempo para asumir la tarea de cuidado de un niño, le contó a su Efraín Fidel acerca de la propuesta y ambos decidieron presentarse y ser evaluados para recibir un niño en acogimiento. De esta forma llegó a sus vidas un niño llamado Luis que actualmente tiene seis años, pero que en aquel entonces tenía tan sólo tres años y siete meses. Les fue entregado en acogimiento porque lo encontraron solo en un hospital sin poder localizar a su familia de origen. Aún no se sabe nada de ella y Luis ha sido declarado en adopción. Se encuentran a la espera de una familia que lo incorpore como hijo. Hasta ese entonces la familia de Delia está dispuesta a cuidarlo y a dar todo de sí para que Luis crezca feliz. Desde un principio los hijos de Delia y Efraín Fidel apoyaron a sus padres en la decisión. Lo aceptaron y se encariñaron con él muy rápidamente.
Según cuenta Delia, cuando conocieron a Luis, a pesar de su edad, aún no caminaba bien y hablaba muy poco. Como había llegado en el mes de Noviembre, al año siguiente ingresó al jardín de infantes, para que pudiera relacionarse con otros niños. La evolución que ha hecho Luis en estos años es notable. Hoy Luis asiste a la escuela y con mucho esfuerzo y dedicación está pudiendo obtener grandes logros. Delia y su familia tiene una misión: que Luis crezca y se convierta en una persona de bien. Nos conmueve cuando nos dice que lo más importante que le ha dado a este niño es la libertad: libertad de salir a la calle a jugar con otros niños, la libertad de construir un futuro mejor.

 

 

Familias en Paraguay.

 

Programa de Acogimiento Familiar del Centro de Adopciones de la Secretaría Nacional de la Niñez.

 

 

La Secretaría Nacional de la Niñez del Paraguay, tiene un programa de acogimiento familiar. Este programa es muy importante, entre otras cosas, porque ha permitido que se cierre el “Hogarcito”, que era un centro de internación de bebés. Las familias ahora acogen a los bebés y niños pequeños temporariamente, mientras se deciden sus situaciones. La Ministra de Niñez, Liz Torres, es quien encabeza la gestión de estos importantes avances, posibles en cuanto haya profesionales y familias comprometidas.

Las familias que conocimos son muy diversas debido a sus distintas, historias, anhelos, estilos de vincularse, pero con un sentimiento compartido: no son indiferentes ante la desprotección de algunos niños y niñas del Paraguay, abren sus casas para el cuidado de otros, respetan sus identidades dando una respuesta familiar.

 

 

 

Compartimos dos bellas historias e imágenes de ellas.

 

La experiencia de la familia de Francisca.

 

La familia de Francisca es una familia de puertas muy abiertas. Viven en una gran casa de Villa Ayes, el Chaco paraguayo. Con su humildad y generosidad están atentos a las necesidades de los más pequeños de su comunidad. Muchos niños y niñas han pasado por su casa por “acuerdos privados” con sus madres, quienes debían alejarse para trabajar. Niños que se han sumado y pasado por esta numerosa familia.

Actualmente cuidan tres niños, una bebe y dos niños que han sido derivados por instituciones de protección de derechos del niño: la CODENI, Consejería Municipal por los Derechos del Niño y el Programa de Acogimiento familiar del Centro de Adopciones de la Secretaría de Niñez.

Francisca ha dado dos claras indicaciones a sus hijos adultos: que nunca falten los niños en su casa, ellos son para ella signo de salud y alegría. Y que hagan lo necesario para que cuando sus padres regresen a buscarlos, los niños estén bien educados, alimentados y cuidados.

 

 

La experiencia de Marta y Pedro.

 

Marta y su esposo Pedro, son un matrimonio con cinco hijos ya grandes que viven en Ciudad San Lorenzo, departamento central del Paraguay. Ella tiene conocimientos de enfermería, y se presento para trabajar en el “Hogarcito” de los bebés. A poco de trabajar el Centro se cerró, pero Marta ya había despertado y fortalecido su tarea de cuidado de los bebés. Ella y su familia fueron evaluadas como familia de acogida especializada, quedando entre las 4 familias surgidas de cuidadoras del ex hogarcito del Centro de Adopciones.

En el Centro conoció a Juancito, un bebe que ha cumplido 1 año y dos meses. El niño tiene diagnosticado el síndrome de Prader Willis, por sus graves síntomas ha estado en muchas situaciones al borde de la muerte. Toda la familia está preparada para dar los cuidados especiales que este bebe requiere. Maria Inés participa de una red de “padres ´de niños con síndrome de Prader Willis formada en el Uruguay. Esa red virtual apoya mucho a toda la familia esclareciendo y anticipando sobre los síntomas que aparecen y dándose mutuas fuerzas.


Con ellos también está integrado Tomás, de 3 años de edad, un carismático niño mimado por toda la familia.

 

Marta y Pedro han podido darle un lugar de vida a ambos niños, a pesar de la fragilidad extrema de Juancito.

El equipo de acogimiento tiene una gran capacidad profesional y compromiso para acompañar y sostener a la familia en esta situación de delicados y extremos cuidados. También el equipo busca la definición judicial para ambos niños que permita el pasaje a otras familias, adoptivas. Entre tanto todos, equipo y familia, habrán dado lo mejor de si por estos niños.